Gracias hijos... porque por ustedes soy mamá!
Gabriela Torres de Moroso Bussetti©
--Te sugerimos agregues esta página a tus favoritos para una fácil referencia futura--
Octubre 26 del 2007.
Hijo:
Hoy me dijiste que ya tienes novia. Tu primera novia. Mariana. Me enseñaste su foto en tu I-phone. Una
niña tan linda... Sé que ella dejará una huella indeleble en tu vida.
Me has avisado también que ya conoces a sus papás y que pasarás el día con ellos, que te invitan a
Perisur, me has pedido algunos pesos para invitarle un helado y hace unos minutos apenas he recibido un
mensajito que contesté de inmediato agradeciendo mucho el que me hayas avisado: "Ok, hijo. Pásala
bien, te reamo y me siento profundamente orgullosa de ti. Recuérdalo y grax por avisar... mamá". Y me
encanta ser testigo mudo de esta transformación. Y reconozco me ha hecho sentir enormes deseos de
sentarme a mi escritorio para escribirte esta primera carta para ti.
Reconozco que me siento en duelo. Como siempre digo a
mis pacientes, duelo es toda pérdida. Y los duelos duelen.
Me siento de duelo porque hoy me has confirmado que he
perdido al niño que eras hasta hace unos meses...  y
aunque es bien cierto que siempre desee tener 3 niñas,  y
esperaba que al igual que tus hermanas tú también fueras
niña... era porque no me imaginaba jugando a los
dinosaurios en lugar de jugar a las muñecas.
Pero hoy reconozco también, que desde que llegaste al
mundo y te ví por primera vez, ocupaste un lugar
irreemplazable en mi corazón y en mi vida.
Lo expresaste con una chispa
en tus ojos.

Te has convertido en un
apuesto jovencito de 14 años
audaz, pagador de precios,
invencible, que por primera vez
fuertes ante mi.
Con muchas ganas de volar.

Y yo... ¡me siento tan feliz y
orgullosa de ti!
Bueno...
No podría ayudarte a anudar el nudo de tu primera corbata... en tu primer día de trabajo formal.
No podría aplaudirte fuerte y con lágrimas en los ojos (como las que ahora tengo)... al término de tu examen profesional.
No estaría para abrazarte fuerte  y bendecirte mientras me muerdo los labios...
cuando me anuncies que te vas a otro país a estudiar tu primer postgrado.
Ni tampoco para bailar contigo una canción que elegiría especialmente... el día de tu boda.
Mi aguilucho abriendo sus alas, como
el aguilucho del cuento "Las alas son
para volar" que cuento en mi taller.
Creí que tener un hijo varón sería el
mayor desafío de mi maternaje, y
ahora pienso: ¿Te habré enseñado
hasta aquí todo lo que debería? ¿Te
habré enseñado a escuchar, a
abrazar tanto como en una línea de
habrás aprendido a dar "paso a
habrás aprendido a dar "paso a la
izquierda" cuando el voto frente a ti
es menor? ¿Sabrás distinguir "todos
los cuadros posibles"?
Sip. Regularmente te escribo mensajitos
escribo al lado de una firma en tus
examenes cuán profundamente orgullosa
me siento de ti, pero esta vez lo hago de
una manera especial, porque todo este
mensaje no habla más que del orgullo y
del significado tan especial que le has
dado a mi vida, Luis Octavio, esa luz
especial -y distinta a la de tus hermanas-
que eres tú en la vida de esta mujer que
hoy te escribe y a la que la vida
-afortunadamente para mi- eligió para ser
tu mamá. En tus ojos Octavín, que se
parecen tanto a los míos, me veo yo
misma.
Octavio, eres el mejor regalo
(junto con tus hermanas Kim
y Kiry) que Dios pudo
hacerme.
¡No dejes nunca de darme
esos abrazos no pedidos,
divinos, impulsivos y toscos!

Debo reconocer que me
hiciste un regalo enorme, al
compartirme hoy, apenas me
desperté en mi cama en la
que has brincado tanto desde
niño, que ya tienes novia.
Te vi feliz.
Bien, como siempre digo a mis pacientes, no hay pérdida sin ganancia.
¿Y cuál es la ganancia de esta mamá que te escribe y que empieza a
sentir que debe empezar a caminar el camino que la llevara de mamá
de tres niños a la de madre de  tres adultos?
¿La que hoy se despide de ser mamá del último "pequeño" que le
quedaba en casa?
La misma que la de una mamá águila adulta que ve a lo lejos el primer
vuelo de su aguilucho.
Con alas fuertes, alas grandes, alas poderosas que lo llevarán a donde
él desee si paga los precios y es responsable, eligiendo siempre de
acuerdo a sus principios.
A sus valores de joven que ama. Que
ama sana y plenamente.
Entre todas las ganancias que genera esta pérdida, incluyo mis recuerdos. Miles de
fotos. Juegos, canciones cantadas mientras me ayudabas a tocar el piano, sentado
sobre mis piernas, los cuentos, tus fiestas de cumpleaños, las películas de Disney y tus
juguetes, que estarán siempre conmigo. Tus decenas de dinosaurios de todas las
especies, tamaños y colores que como las muñecas de tus hermanas estarán siempre
en alguna de nuestras casas.
¿Más de mis ganancias?
Tus sonrisas, tus confidencias, tus anhelos compartidos secretamente conmigo.
¡Tus lágrimas!
Muchas veces he dicho en mis talleres, que a pesar de ser tanatóloga, no trabajo con
enfermos terminales porque no estoy preparada para irme de esta Tierra. Y aunque
estoy consciente que esté preparada o no, esto puede ocurrir en cualquier momento,
estoy consciente también que tu vida y la de tus hermanas cambiaría mucho sin mi
presencia en sus vidas por los próximos 10 años.
Y esta cartita que imprimiré tan
pronto termine de escribirla,
firmaré y pondré en tu
almohada, es un poco para
agradecerte todo eso.

Es también un reconocimiento
para ti, hijo. Mi hijo que ha
crecido.
Y aunque sé que estaré siempre en tu corazón y en tu espíritu, al igual que en la
bondad y la responsabilidad de cada una de tus acciones, no quiero quedarme sin
ello.
No quiero quedarme al margen de ver cómo cada día aprendes más a ser un
hombre amado, respetado por ti mismo, responsable y congruente.
Y no me quiero quedar sin todo el aprendizaje que obtendré de ti
(¡una ganancia más!) durante ese proceso.
Pero si eso sucediera hijo, y yo no estuviera para ser testigo de tus elecciones de
vida, y los caminos que elijas, me da una inmensa felicidad haber hecho contigo
toda la primera parte de este viaje,
el viaje de tu vida.
¡¡¡Vuela fuerte mientras yo soplo llenando lo más posible mis carrillos y con toda la
fuerza de mis pulmones Luis Octavio!!!
Te amo con toda la fuerza de mi corazón...
Siempre...
Mamá
¡OOOps! Pero no
te he hablado
de mujeres.
¿C
ómo te digo
"Ten cuidado..."
sin que parezca
que estoy
hablando como
una mamá
convencional y
controladora?
Octavio Mayo 2009
UNO DE TUS CONCIERTOS... AHORA A TUS 18 AÑOS. TOCANDO EL BAJO
ELÉCTRICO, SEPTIEMBRE 3 DEL 2011
A Ustedes, Kim, Kiry y Luis Octavio, porque gracias a ustedes y por ustedes
soy Mamá. Y una mamá muy feliz. Gracias Siempre a los tres por ser la Luz
de Mi Vida.
UN VIDEO PARA USTEDES HIJOS
A MIS HIJAS  | A MI HIJO...     |   A PABLO...
Click sobre las imágenes
Click sobre mi imagen
gabby@mipsicologa.mx